Primera vez en París

Siempre hay una primera vez para todo, la primera vez que se visita París no se olvida y probablemente ni la segunda ni la tercera…El encanto y la personalidad que desprende esta ciudad hace que te envuelva durante todo el viaje.  Este encanto es muy variable, París dicen ciudad del amor lo podrá ser en algunos casos pero es una gran ciudad con muchas vidas e historias y el amor a veces queda cegado por el día a día!

La comunicación entre el aeropuerto y el centro de la ciudad es muy cómoda, ya sea en transporte público o con taxi no tendréis problemas para llegar.  Este será el primer contacto con la ciudad, si llegas de España una de las cosas que más choca es la mezcla cultural y el mestizaje que encontramos.  La integración social empezó muchos años antes y se nota en la población, aunque los problemas de racismo siguen existiendo.

En cuanto al alojamiento, los hoteles en general cuando se va fuera de España nos dejan muy descontentos, encontrar el hotel calidad precio correcto complicado, lo más importante es que esté bien ubicado en la zona centro para facilitar la visita de la ciudad.  París está dividido en barrios claramente diferenciados llamados «arrondisement».  Hay 20, y algo muy parisino es saber donde vives para ubicarte en una escala social, es una de las preguntas básicas de conversación así como de clasificación.

Si hay algo bonito en Paris son sus edificios y su grandeza, pasear y recorrerlo a pie perderse y descubrir rincones es la mejor forma de conocer y descubrir la ciudad.   Visitar los lugares emblemáticos e indispensables como son la Torre Eiffel que aunque sea típico no defrauda por su tamaño, hacerse unas fotos desde Trocadero para coger la perspectiva y poder jugar con ella es indispensable.

Pasear por Champs Elyssés a cualquier hora del día con gente (cuidado con los ladrones) llegar hasta Concorde una plaza inmensa desde donde podemos ir hacia Madelaine y continuar hacia Opera o bien seguir bajando el Sena por los jardines de Tuilleries y llegar al Museo del Louvre.   Desde Concorde también veremos el Museo de Orsay al que podemos llegar cruzando a la otra orilla del río.

Sólo nos faltará dar una vuelta por el barrio latino y Saint Germain de Près para completar los indispensables de París que cada uno vive de una manera y le inspiran diferentes emociones, pero eso sí a nadie dejan indiferente.