San Valentín en París

Celebrar el día de San Valentín en París es una idea que ha muchos se les pasa por la cabeza.  Siempre es buena idea ir a París y pasar el fin de semana para hacer revivir el amor seguro que funciona.  Para ello hay que preparar un fin de semana original que sea de verdad para disfrutar de la buena compañía y de los buenos lugares que nos ofrece París.

Para un fin de semana, es recomendable que busquéis vuestro alojamiento en la zona centro para que sea más fácil moverse y no perder mucho tiempo en el transporte.  Como alternativa a los hoteles mirad en www.airbnb.com, donde particulares alquilan sus apartamentos, estudios o casas, de esta forma ahorraréis un poco respecto al hotel y sobre todo tendréis una mayor intimidad y la sensación de vivir como parisinos de verdad.   Una vez os hayáis instalado, una buena forma de comenzar el finde de enamorados es por Ópera, la parada de metro del mismo nombre tiene 3 líneas que pasan por allí.  Al subir las escaleras y volváis la cabeza contemplaréis la gran ópera de París iluminada e imponente, rodeada de tiendas (entre ellas Zara) y de los cafés más conocidos de la ciudad.  Dejando Opera a vuestra espalda coged la rue de la Paix, calle de las joyerías por excelencia y que termina en plaza Vendôme.  Es un paseo para enriquecer los ojos con obras de arte en forma de joya, las posibilidades de compra son limitadas para unos cuantos.   Callejead en dirección a la Avenida de la Ópera que es donde habíamos empezado para buscar la rue Sainte Anne, donde están los restaurantes japoneses y coreanos más auténticos y reconocidos de París.  Elegid uno con cola fuera para garantizar una buena elección y una vez entréis os trasladaréis directamente a Asia, disfrutad de una buena sopa o unos noddles bien merecidos dentro de un ambiente parisino en formato asiático.

Para el sábado, alquilar unas bicis con la Velib el sistema de alquiler de bicis públicas para así recorrer todo el río sena desde la Torre Eiffel hasta Saint Germain dando un paseo en bici.  Podréis parar tantas veces como queráis, buscad una estación de Vélib dejad la bici y coger luego otra cuando decidáis continuar.  A la hora de comer para no depender mucho de los horarios y aprovechar más el día, os recomiendo una crêpe en cualquier brasserie, salada para empezar y dulce para terminar con un café en una terraza donde ver la gente pasar y ver la ciudad desde esa perspectiva es parte del viaje también.

La noche en París puede terminar cenando en algún bar del barrio latino donde escuchar un concierto y disfrutar del ambiente parisino por la noche.

Para el domingo sólo quedará Mont Martre, bajaros en Metro Pigalle, saldréis directos al Moulin Rouge.  Subid por la rue Lepic, pasaréis por el bar de Amèlie seguid hasta que lleguéis al Moulin de la Galette el verdadero molino de viento de Moulin Rouge, donde la vista desde lo alto entre las calles pequeñas de Montmartre son inigualables. Para terminar este finde de enamorados qué mejor que una visita al museo erótico y las tiendas de boulevard Clichy para llevaros el recuerdo más original de la ciudad del amor. Feliz San Valentín.